© 2016 Silvia Domínguez Vidal

Aquí seguimos – I am still here

ESP:

Han pasado ya cerca de dos años desde mi última entrada. De hecho, mis últimas entradas fueron breves y orientadas a enviaros buenos deseos en cada comienzo de año. Os pido disculpas por tanto silencio. Y es que durante un tiempo mis reflexiones me las he guardado para mi. No por nada, sino porque no tocaba. He pasado por una larga temporada en la que, a pesar de dedicarme a hacer cosas fantásticas, me he sentido saturada. Como todos en algún momento, imagino. La vida te atropella y te das por contenta si logras sobrevivir al día a día. ¿Os suena a unos cuantos, verdad? Pero lo cierto es que nunca me he ido: sigo aquí.

En este tiempo he hecho muchas cosas. ¡Me ha dado tiempo hasta a editar y publicar mi primer libro de fotografía (finishers)! Pero sobre todo he estado ocupada en crecer. Aunque sea un poquito. Lograr poner mi cabeza, mi cuerpo y mi espacio en orden, sentir que de nuevo las cosas fluyen con naturalidad, para mi es todo un triunfo. He aprendido mucho. Tanto de errores como de aciertos. Y en eso sigo.

El caso es que vuelvo a tener ganas de compartir mis idas de olla con quien quiera leerlas. Lo echaba de menos. Escribir me ayuda a ordenar mis ideas y fotografiar me ayuda a expresar cosas para las que las palabras no sirven.

Así que ya cerca del final de 2016, quería desearos lo mismo que en años anteriores: Luz.

Luz, para que seamos capaces de salir de la oscuridad que nos rodea, tanto en el mundo revuelto, violento, injusto y absurdo del que nos hablan las noticias, como en la que encontramos en nuestro día a día.

Luz para poder ver más allá de lo que nos venden, e iluminar con espíritu crítico y constructivo el camino por el que avanzamos.

Luz para tomar conciencia de que sí podemos hacer algo para cambiar lo que no nos gusta. Que somos hormigas, sí. Y que quizá lo que hace una sola hormiga no sirva de mucho, pero unido a lo que hacen todas las demás… estamos ante un motor con el que podemos construir cosas fabulosas.

Luz para vernos a nosotros mismos tal como somos. Para recordarnos las cosas tan buenas que tenemos y por las que merecemos la pena. Y para perdonarnos y aprender de aquello que no es tan bueno, pero que también forma parte de nuestro ser. Luz, en definitiva para crecer, crecer, crecer… sin dejar de querernos.

Luz para ser capaces de apreciar la riqueza que es tener a tu gente en tu vida, de sentir, regalar y recibir amor.

Luz para que podamos apreciar cada día, cada minuto, todo aquello por lo que podemos sentirnos agradecidos.

Acaba 2016. Se acerca 2017. No vivamos a oscuras, que en realidad la luz está en todas partes. Y si no lo tienes tan claro, tranquila/o, que me ocuparé de recordártelo de vez en cuando.

Nos leemos pronto.

¡Besos a todos!

 

ENG:

It’s been almost two years since my last post. In fact, my last posts were brief and oriented to send you good wishes every beginning of the year. I apologize for the silence. And it is that for a while my thoughts have been kept for me. For nothing, but because it was not time for that. I have gone through a long period in which, despite dedicating myself to doing fantastic things, I have felt saturated. Like everyone at some point, I imagine. Life runs over you and you are happy if you manage to survive the day. Sounds familiar, right? But the truth is that I have never gone: I’m still here.

In this time I have done many things. I had time even to edit and publish my first photo book (finishers)! But above all I have been busy growing up. Even a little bit. Achieving on putting my head, my body and my space in order to feel that again things flow naturally, for me it is a triumph. I have learned a lot. From both mistakes and successes. And I am still on that.

The fact is that I feel like sharing my crazy ideas again with whoever wants to read them. I missed it. Writing helps me sort my thoughts and photography helps me express things for which words are useless.

So near the end of 2016, I wanted to wish you the same as in previous years: Light.

Light, so that we may be able to emerge from the darkness that surrounds us, both in the turbulent, violent, unjust and absurd world of which the news speaks to us, as in the one we find in our day to day.

Light to be able to see beyond what we are sold, and to illuminate with a critical and constructive spirit the path by which we advance.

Light to become aware that we can do something to change what we do not like. That we are ants, yes. And that perhaps what makes one ant does not serve much, but united to what all others do … we are before an engine with which we can build fabulous things.

Light to see ourselves as we are. To remind us of the good things we have and deserve. And to forgive ourselves and learn from that which is not so good in us, but which is also part of our being. Light, in short to grow, grow, grow … without ceasing to love us.

Light to be able to appreciate the gift that is to have your people in your life, to feel, give and receive love.

Light so that we can appreciate every day, every minute, everything for which we can feel grateful.

2016 ends. It is about 2017. Let us not live in the dark, actually light is everywhere. And if you do see it so clear, calm down: I will take care to remind you from time to time.

We read us soon.

Love to everyone!