© 2012 Silvia Domínguez Vidal

Sobre los matices de gris

Os estaréis preguntando qué tendrán que ver los matices de gris con una foto en color de unas niñas vestidas con traje regional gallego. Pero todavía os vais a despistar más cuando os diga que mi reflexión de hoy me la ha inspirado la muerte de Fraga. No, no me he vuelto loca y tampoco voy a hablar de política. Aunque todo tiene que ver. Pero empecemos por el principio.

Cuando anoche leí la noticia del fallecimiento de Manuel Fraga Iribarne, me sorprendí a mi misma sin saber qué tipo de sensación me producía. Don Manuel ha muerto. Descanse en paz, mis condolencias a su familia, por supuesto… Pero como ocurre con todos cuando nos vamos, la partida es el momento del balance, cuando los que se quedan resumen lo que ha supuesto esa persona en varias líneas y algunos incluso se atreven a contar anécdotas que definan a esa persona que fue. Y claro, Don Manuel ha sido un personaje clave en la historia de España, y tuvo la habilidad de no dejar indiferente a nadie.

He de confesar que en ese momento pensé: ¿cuál fue la primera vez que escuché hablar de ese hombre? Y el recuerdo vino rápido, instanáneo, unido al sentimiento de enfado. Fue en el verano de 1982. Yo tenía 9 años. Había hecho la Primera Comunión en mayo, Naranjito estaba en la tele recordándonos que había un Mundial de Fútbol en España, me sentía en el mejor año de mi vida (qué ironías tiene el destino ¿verdad?) y el colmo de los colmos fue que un día llamó mi abuelo a mis padres para decirles que me habían elegido Reina Infantil de las Fiestas de mi pueblo, Sangenjo (entonces lo de Sanxenxo no se decía habitualmente). De hecho, fui la primera Reina Infantil de las fiestas, ahí es nada… Secretillos que tiene una guardados en un cajón. Imaginaos para una niña cursi, cursi, cursi de 9 años (y en mi defensa diré que el 90% de las niñas de 9 años son cursis hasta hartar, porque es lo que toca en su desarrollo personal), lo que supuso que le dijeran eso: ¡La bomba!!!! ¡Definitivamente 1982 era mi año!!!! Así que sí, la niña seria del centro super-hiper concentrada en su papel, tratando de mantener el ritmo en la procesión, es una servidora. La prota, la no-va-a-más… Acompañada de otras dos niñas muy guapas, a mi izquierda Coral (si era guapa de niña, tendríais que verla ahora de adulta, un bellezón por dentro y por fuera) y a mi derecha una preciosa rubita que creo recordar que se llamaba Eva, aunque he de confesar un poco avergonzada que no lo tengo muy claro. La autora de la foto no soy yo, evidentemente, sino mi madre, que sinceramente siempre he pensado que tenía buen ojo fotográfico.

En este contexto apareció Fraga en mi vida. ¿Cómo? Pues como el culpable de que mi protagonismo infantil no fuera completo. Un buen día, antes de las fiestas, estaba yo jugando y mi abuelo me dice que le acompañe. Era algo rarísimo que mi abuelo pidiera algo así. Hoy lo pienso y sólo puedo explicármelo dentro de la profunda admiración que sentía mi abuelo por Don Manuel. Porque eso fue lo que me dijo: «Vente, que vas a conocer a Don Manuel, a Fraga». Dime tú qué interés tendrá para una niña algo así, pero como además de cursi, era una niña buena y de lo más obediente, allí que me fui con mi abuelo a conocer a ese señor.

Mi memoria fotográfica me devuelve un momento: una sala llenísima de gente, la sede de AP (entonces era Alianza Popular) de Sangenjo, con un montón de seguidores. Y mi abuelo lleno de orgullo y admiración, que me presenta a un señor enooorme que me saluda muy rápido y casi sin darse cuenta y que hablaba como los médicos cuando cogen carrerilla, vamos, que se le entendía a ratos. De pronto, saca una fotografía suya y me la dedica. Lo curioso del caso es que muchísimos años después encontré esa foto y resulta que no me la dedicó a mi, sino ¡a mi madre!!! Mi abuelo dió el nombre de mi madre, así que para colmo yo había sido la recadera. La cuestión es que regresamos a casa de mis abuelos, donde pasábamos entonces el verano, y cuando nos ve mi madre sale a nuestro encuentro: «¿Dónde estábais? Estaba buscando a Silvia por todas partes y me dijeron que te la habías llevado a no-sé-dónde.» Por supuesto, en 1982 no había móviles, y lo de localizar a la gente era bastante más complicado.

Y es entonces cuando me entero de que durante mi ausencia había venido a casa de mis abuelos una gente de un periódico (no tengo ni idea de cuál) para entrevistarme como Reina de las Fiestas. Como sólo sabían que había salido con mi abuelo, pero no sabían a dónde ni lo que íbamos a tardar, pues se fueron sin esperarme.  Unos días más tarde salió una entrevista estupenda, con foto incluida de cada una de las Damas de las Fiestas. En cuanto a mi, ponían mi nombre y creo recordar que no había ni foto. Vamos, un chasco… Comprended que Manuel Fraga me resultara francamente antipático. Si no hubiera sido por él y mi abuelo, ¡habría salido en el periódico!! Mi abuelo, sólo por ser el hombre magnífico que es y todas las mil cosas bonitas que ha hecho por mi, tiene mi perdón. Pero el tal don Manuel…  ¡a quién se le ocurre venir a Sangenjo el día que me van a entrevistar!!! En fin… Ahora sinceramente me río al recordarlo, evidentemente fue una niñería, pero en el momento el enfado que me pillé fue mayúsculo. Ese fue mi primer recuerdo de Fraga. En primera persona.

Luego, al crecer, fui viéndolo en las noticias y esas cosas. Pero no fue hasta que inicié mi carrera de Derecho, y tuve la formación necesaria como para crearme una opinión propia, que pude conocer más a fondo la trayectoria del personaje en sí. Ya entonces este señor fue capaz de desconcertarme, impidiéndome sacar conclusiones firmes sobre él. Todo en él era bastante contradictorio. Había sido ministro durante la Dictadura de Franco, durante la Transición, fue uno de los padres de la Constitución española de 1978, posteriormente eurodiputado, sobre todo Presidente de la Xunta de Galicia durante más de 15 años, para acabar su vida como senador. Se dice de él que era un trabajador infatigable, un hombre de mano dura, un animal político, una mente brillante, un gruñón de mucho cuidado… El representante histórico de la derecha española en democracia que fue capaz de fotografiarse brindando con Fidel Castro. El presidente de la Xunta de Galicia que promovió políticas lingüísticas que invadieron mi tierra de carteles en gallego cuando antes todo estaba sólo en castellano. Un santo para unos, un demonio para otros.

Hoy repasando lo que dice cada uno de él, he encontrado dos referencias que me han llamado especialmente la atención. La primera, la he leído en El País, y es de Santiago Carrillo hablando en Cadena SER. Carrillo se queda con un recuerdo: “Yo me quedaría con un hecho que creo que fue muy positivo y en el que él tomó ciertos riesgos políticos, que fue mi presentación en el club Siglo XXI en el año 78, cuando yo era todavía en esos círculos un hombre muy mal visto. Él tuvo el valor de enfrentarse con una serie de personas que incluso abandonaron el lugar en ese momento y de estar presente en mi conferencia y de presentarme con algunas palabras, lo que para él era cosa nada fácil. Yo me quedaría con ese recuerdo”.

La segunda la he leido en un tweet de @manueljabois que decía acompañando a una foto de los dos ancianos sentados en sus escaños del Congreso: «Fraga y Carrillo de risas: http://bit.ly/eH70Am Y sus nietos imbéciles, a hostias.» Ahí estaba. Una fotografía me estaba dando la clave. La Fotografía, ese lenguaje universal. Lo decía todo. Me pareció muy buena la apreciación de Manuel, estupenda, igual que su artículo «El gallego que pudo ser cura o militar y eligió ser Fraga» en el que sin pelos en la lengua retrata a un hombre con sus luces y sus sombras.

Fernando, uno de mis muy mejores amigos, y además mi cuñado, es más, mi hermano, me dijo un día: «Nadie es Darth Vader«. Y tiene razón. Incluso Darth Vader es en el fondo Anakin Skywalker. Fue su manera personal de decirme: Nadie es blanco o negro. Y tiene razón.

Manuel Fraga, como todos los seres humanos, es todo lo que ha hecho para bien y para mal. Todo lo bueno, todo lo malo, es irrenunciable. Por eso no puedo tener una opinión absoluta sobre él, no le puedo poner una sola etiqueta. Creo que unas veces se equivocó y otras acertó. Su vida, como la de todos, está llena de matices de gris. Unas veces estuvo más cerca del gris oscuro y otras más cerca del gris claro, pero toda su vida fue un baile entre miles de tonalidades. Ni él ni nadie se puede definir como blanco o negro, se merece una sola etiqueta. La prueba es que a pesar de ser un señor que a mi me resultaba francamente antipático, y no sólo lo digo por mi anécdota infantil que a la postre es una bobada, he de decir que me quedo con esa visión que nos dan Manuel Jabois y Santiago Carrillo. Al hacer balance, fijáos con lo que se quedan su mayor adversario político y un periodista que nació con la Constitución. Sin duda fue alguien inteligente, lo suficientemente inteligente como para no sentirse esclavo de su pasado y saber que la vida nos moldea. Alguien capaz de flexibilizar su postura, acercarse lo suficiente al adversario político, en aras de un bien común. Por muy gruñón y despótico que pudiera ser (cosa que no me parece bien), lo cierto es que debía tener la mente más abierta que muchos de sus compañeros de partido, incluso gente mucho más joven que él.

Así que creo que ya sé qué sensación tengo. Me estoy sorprendiendo a mi misma en un día cómo hoy agradeciéndole a Manuel Fraga y Santiago Carrillo, y a tantas otras personas que mantenían posiciones antagónicas, que hicieran posible esa fotografía de dos ancianos riendo. Que dos personas con posturas tan radicalmente encontradas y distantes fueran capaces de acercarse en aras de un bien común, como es la democracia en nuestro país. Que fueran capaces de ver que no todo es blanco o negro, sino que la vida y la realidad son un inmenso mar de matices de gris, como las mejores fotografías. Y que la combinación de ambos colores ofrece una riqueza maravillosa donde hay puntos comunes, de encuentro. Aunque haya otros muchos de desencuentro. Que se alejaran del blanco y del negro puros, que no ayudan nunca a nadie. Ojalá, sus nietos, como reclama Jabois, veamos en esa fantástica fotografía a color, todos los matices que de gris que hay entre el blanco y el negro. Y lo apliquemos en todos los ámbitos de la vida. El diálogo, el encuentro, son la base de todo.

Estoy segura de que si en 1982 hubiera sabido lo que sé hoy sobre la historia de mi país, con una Constitución casi recién nacida en la que ese señor aportó una parte, y una democracia incipiente que acababa de sobrevivir a un intento de golpe de estado, ni habría estado tan seria en esa procesión, ni estaría tan enfadada con don Manuel. Bueno, quizá sólo un poquito…

6 Comentarios

  1. Asun
    Publicado el 16/01/2012 a las 6:12 pm | #

    ¡¡¡ Buenisimo articulo Silvia !!! … yo tambien me quedo con lo que significa
    la «foto de los abuelos» … que es lo que debiera significar para todos nosotros
    a estas alturas.
    Efectivamente … no todo es blanco,ni es negro, y si me apuras no es ni siquiera
    de color, el color … a veces… lo van poniendo,la vida,las circunstancias y las situaciones con las que nos vamos encontrando… :))

    • Silvia Domínguez Vidal
      Publicado el 16/01/2012 a las 6:22 pm | #

      Muchas gracias Asun!! Y estoy absolutamente de acuerdo contigo. Ya lo decía Machado: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar»… ;)

  2. Publicado el 16/01/2012 a las 11:13 pm | #

    Tengo que reconocer que cuando he leído que a tu izquierda estaba Coral….he tenido que volver atrás y mirar a detalle la foto….jajaja eres tu mismita seria muy seria toda digna luciendo la banda rosita de la reina de las Fiestas…mira que no salir en el periódico!!!!!

    • Silvia Domínguez Vidal
      Publicado el 17/01/2012 a las 7:15 pm | #

      Toda una injusticia Bea, toda una injusticia… Con lo mona que era yo de niña… jajajaja!!!

  3. BEGOÑA
    Publicado el 16/02/2012 a las 1:28 pm | #

    COMO FOTÓGRAFA ERES ESTUPENDA, PERO COMO ESCRITORA…TAMBIÉN TIENES MUCHÍSIMO QUE APORTAR!! ;-)

  4. Silvia Domínguez Vidal
    Publicado el 16/02/2012 a las 1:33 pm | #

    Vaya!! Muchas gracias Begoña!! Eres un sol… :)